La última cena…de empresa

navidad cena de empresa

Cada año diciembre se llena de comidas y cenas especiales para celebrar la Navidad y que un nuevo año se acerca. Las famosas cenas de empresa son ya todo un clásico. ¿Ya has celebrado la tuya? 

Langostinos, cava, jerséis feos, espumillón…la Navidad nos ha colapsado el cerebro ya con sus villancicos y turrones no aptos para diabéticos. ¡Es Navidad! Bueno, en realidad no, queda una semana, pero desde hace ya días todos estamos con el espíritu de subidón. Y un clásico que nunca falta son las temidas cenas de empresa. Para muchos el mejor escenario para disfrutar de los compañeros de trabajo fuera del horario laboral, conocerse un poco mejor, brinda juntos y, en muchos casos, pillarse una buena. Para otros una obligación social por la que no desean pasar, pero deben cumplir para no parecer los «raritos» del «curro».

En esto de las cenas de empresa hay para todos los gustos. Desde las grandes comilonas pagadas por la empresa o el jefe, con team building incluido, amigo invisible y a veces, incluso, hasta espectáculo. A las improvisadas por trabajadores que, ante la falta de cena oficial, deciden ir de cena de empresa y pagar a escote.

Lo cierto es que, más grande o más pequeña, casi todas las empresas celebran estos días una comida o cena con sus trabajadores. Cualquier excusa es buena para reunirse y celebrar, cómo ha ido el año, cómo se espera que sea el siguiente y conectar un poco más con ese compañero o compañera.

Este pasado fin de semana y el siguiente son las fechas favoritas para su celebración. No en vano casi un 80% de las reservas en estos días en bares y restaurantes son de este tipo de celebraciones.

Beber y comer todo es empezar

Muy polémico es el tema de beber delante del jefe o los superiores. Una actividad social comúnmente extendida en nuestro país que, si no se controla adecuadamente, puede acabar un poco mal. E incluimos aquí a los propios jefes, que son quienes dan ejemplo y pueden arruinar su trabajo en una sola noche ¿nos hace vernos más cercanos y amables o se puede perder el respeto?

Y esto puede dar paso a relaciones más íntimas que, en el día a día no surgen, y que gracias al vapor etílico y los vestidos con brilli brilli, afloran con el calor de la nocturnidad. El peligro es que luego hay que volver al trabajo, y la cosa puede ponerse un poco rara.

Os recomendamos

  • Recuerda, todos hemos dicho «yo controlo», y luego no lo has hecho. Busca un aliado y controlaros el uno al otro. Si es que os queréis controlar bebiendo claro…
  • Si no te apetece ir o no te motivan este tipo de historias, lo mejor es ser sincero y no presionarte. No todos somos iguales. Pero piensa también que es una buena ocasión para conocer mejor a los compañeros y nunca se sabe.
  • La zambomba y la pandereta no son elementos indispensables para acudir, puedes dejarlos en casa y no saturar al personal.
  • Pregunta si hay algún tipo de etiqueta marcada, no vaya a ser que te pongas de punta en blanco y luego nadie se arregle. O que vayáis a hacer alguna actividad y tu en tacones ¿te imaginas?

Y tú ¿ya has celebrado tu cena de empresa? ¿nos comentas cómo ha sido? ¿cómo os organizáis? ¿han surgido cotilleos finos?

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