Crea un gran equipo como el de ‘La Casa de Papel’

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El éxito, tanto en la ficción como en la realidad, de La casa de papel, sin duda reside en la heterogeneidad de sus personajes. Cada uno juega un papel. Sólo con un buen equipo y un gran líder se puede llegar a uno de los mayores éxitos.

Una mente pensante de todo el plan. Minucioso, calculador, pero a la par con una gran inteligencia emocional. Saber elegir a tu equipo es primordial, pero también saber guiarlo hacia el éxito.

La serie española de Netflix ‘La Casa de Papel’ ha logrado enganchar en todo el mundo a millones de personas. Sus personajes, sus relaciones, traspasan la pantalla y crean vínculos con el espectador. Sobre todo por su trasfondo de justicia social, de lucha contra el poder establecido, de alcanzar un objetivo, pero sin hacer daño a otros. Son más que una banda de atracadores, son una familia, y deben cuidar los unos de los otros para que el plan salga a la perfección.

Se estrena ahora su cuarta temporada, que esperamos todos con ansias, así que vamos a repasar el gran liderazgo y trabajo en equipo que nos muestra la serie.

El profesor, el líder intelectual

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Se hace indispensable analizar en profundidad a Sergio Marquina, alias ‘el profesor’. Quien tiene la idea del asalto, y el titiritero que mueve los hilos. Toda una figura de liderazgo.

Si bien, a primera vista, no parezca el prototipo de persona líder, por su timidez. El liderazgo tiene muchas caras. Lleva años planificando el golpe perfecto. Obsesivo y calculador, tiene todas las jugadas pensadas de ante mano, y sabe qué pieza del ajedrez es cada uno de los miembros de su banda. Todos son indispensables. Y él, más que ninguno.

Es una persona sosegada, calmado, que aporta tranquilidad al grupo. Es un mediador nato, y tiene claros sus objetivos. Siempre, anteponiendo el bien común. Sabe identificar el talento, está claro, y comunicar. Y, aunque logre conectar, tiene algún que otro problema emocional sin resolver, y le pone nervioso lo que está fuera de su control. Como buen perfeccionista que es. Aunque está dispuesto a arriesgar, y repensar con rapidez si hay que improvisar.

Posee fuertes valores morales, que trata de inculcar a sus compañeros. Quiere que sean una gran familia, que todos se sientan integrados y valiosos. Cede a cada uno una responsabilidad. No es autoritario. Por eso se hace llamar «profesor», porque él quiere enseñarles a todos cómo deben actuar, y que luego cada uno sepa bien qué tiene que hacer en el momento de la verdad. Les aporta confianza, motivación y fomenta su desarrollo delegando tareas en ellos.

Logra unir a todos, no sólo confiando en ellos su estrategia para hacerse millonarios, sino convenciéndoles de que luchan por algo más que el dinero. Son como Robin Hood, unos ladrones moralistas. Unos revolucionarios del hurto. Y esto tiene muy buena publicidad, ya que lograrán poner a la sociedad de su parte. Todo está pensado.

Podríamos decir de él que es un líder transformacional; tiene una visión única y tiene como objetivo generar un cambio en su realidad haciendo al resto partícipes.

Como cabeza pensante, decide no estar dentro cuando todo suceda, lo que permite tener margen de maniobra. Ve y estudia desde fuera cómo avanza la situación, comunicándose con su equipo y con quienes pretenden interferir en su plan.

El resto del equipo. Todos diferentes, pero con un objetivo común.

Sin duda un buen líder que sepa quiénes pueden cumplir su función y que les guíe es indispensable, pero también las características de cada uno hacen vital que el plan salga bien, aunque puedan surgir complicaciones.

En contraposición al profesor encontramos a Berlín. Un líder autoritario, poco empático, con ansias de poder y egocéntrico, lo que creará diferencias internas con sus compañeros. Si bien, el jefe confía en él el liderazgo en el interior de La fábrica de moneda y timbre. Y es que, jugar a ‘poli bueno, poli malo’ siempre ha dado resultado. Y alguien tiene que tener la mente fría y ser el poli malo e impopular. Imponiendo su criterio, a través del miedo, logra sus objetivos. Y cuando la cosa se complica, no le tiembla el pulso. Por todo ello, su figura es clave.

Una de las protegidas del profesor, es Tokio, un personaje que hace tambalear en varias ocasiones el plan. Impulsiva e inestable, lo cual puede provocar que todo cambie en un segundo (para bien o para mal). Se deja llevar por sus pálpitos y emociones, actuando de forma egoísta e irresponsable en momentos. Quizá por ello es a quien, el jefe, quiera tratar de encauzar y concienciar de la importancia de seguir el plan. Aunque esa rapidez a la hora de actuar, es, sin duda, lo que la hace necesaria.

La más querida por la mayoría es Nairobi, siempre positiva hasta en los peores momentos. Una persona que se entrega y se compromete con la causa, además de mostrar también dotes de liderazgo, junto a una gran empatía y sensibilidad. Segura de sí misma y leal. Seguramente quien mejor encarna ese concepto de familia del equipo, ya que se preocupa y quiere cuidar de todos.

Como ya hemos dicho, todos y cada uno, hasta quienes menos tienen que decir, son piezas elementales del plan. Unos tratarán más de llevar las riendas, y otros serán más peones o mano de obra. Pero la labor de todos en su conjunto hará que el éxito sea alcanzado.


Así que, analiza bien tu equipo de trabajo, busca y crea uno compatible con tus objetivos. Intenta ser ese gran líder que les guíe, les ilustre, sea ejemplo, y deja que cada uno muestre también su propio liderazgo e iniciativa.

Ahora ¿estás ya preparado para ponerte a lleva a cabo tu gran estrategia de asalto?

 

 

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