Vivir en tiempos del coronavirus

ficción literaria coronavirus

Nos encantan las historias, por ello hemos elaborado este pequeño texto literario que aborda la locura actual con el Covid-19.

Son las 7:00 de la mañana. Sonia se despereza mientras piensa en el placer del edredón caliente rodeando su cuerpo. El olor a café le motiva para terminar de levantarse y prepararse para un nuevo día. Lucía, su compañera, lleva ya una hora despierta, y sale ya de casa para ir al trabajo.

Te he dejado café recién hecho.

Graciasss. dice Sonia mientras bosteza con una medio sonrisa en la boca.

Lo que en ese momento no sabía Sonia era que su amiga Lucía, que había estado hace unas semanas en Madrid con su novio, había contraído el coronavirus y todavía no lo sabía….

Camino al trabajo, en un polígono a las afueras de la ciudad, coge dos autobuses, uno de transporte público y el de empresa. El día hoy es lluvioso, y todos se afanan en resguardarse. En la radio suenan las voces de los locutores que, advierten de que el COVID-19, así han llamado al nuevo Coronavirus, está ya en la capital de España y son varios ya los casos detectados.

Y, mientras comienzan las primeras voces de alerta, cada uno sigue su rutina. Sonia, tras finalizar su turno, acude a su gimnasio, ¡hoy hay clase de zumba! Y como llega algo temprano, decide hacer un poco de máquinas antes. Tras la clase, y tras un duro día, acude al super a por algo rápido, hoy no tiene muchas ganas de cocinar.

Han pasado ya siete días, y algo ha cambiado. Ya no sólo en Sonia, sino en todo el país. Se decreta el Estado de Alerta Sanitaria. Una medida para atajar los contagios y evitar que, lo que ya catalogan de pandemia, afecte a la mayoría de la población. Y las calles que, hasta hace unas horas, estaban repletas de gente, autobuses sin apenas espacio, supermercados hasta los topes, amigos tomando algo en las terrazas….Ahora todo eso quedó atrás. Y, los que pueden, se confinan en sus casas.

– Madre mía Lucía ¿y tú qué vas a hacer? ¿vas a ir a trabajar o puedes hacerlo desde casa?. Pregunta Sonia a su compañera.

Si, me han creado perfil en la herramienta que manejamos desde el trabajo, y así puedo acceder con mi ordenador. Voy a planificarme las tareas para estos días, y espero no volverme loca sin ver el sol, puf.

– Que suerte, yo tengo que seguir yendo a trabajar. Así que tocará armarse de valor. Nos han impuesto unas medidas y nos han dado guantes, pero…no sé, yo no me fío mucho, es muy complicado estar alerta durante tantas horas. Explica Sonia, sin saber que, ella ya ha estado expuesta en su propia casa al virus.

Y pasó una semana….y pasaron dos, y Estado de Alerta se prorrogó otros quince días más. En este tiempo, Lucía ha pasado de teletrabajar a estar en cuarentena, ya que, tres días después comenzó a mostrar síntomas. Una prueba confirmó su diagnóstico. Las amigas tuvieron que continuar conviviendo, pero sin verse. Poco tardó Sonia en tener fiebre. Pero su caso empeoró, y de forma rápida. Ahora está en la UCI, luchando, rodeada de profesionales que hacen todo lo que pueden con los recursos a su alcance.

Fue en ese café, el que Lucía tan amablemente le había preparado, cuando todo comenzó.

En el trabajo de Sonia, en el transporte, en el gimnasio, en el supermercado….cientos de personas han pasado, y han podido incubar durante estos días la enfermedad. Algunos han continuado sus rutinas, otros se han encerrado, otros salen a hacer pequeñas compras, a pasear al perro, a por tabaco.

Un pequeño gesto, puede cambiar el mundo. Es la teoría del caos en su máxima expresión. Dudas y más dudas asaltan las mentes de muchos estos días. ¿Qué será de mi trabajo? ¿Qué será de mi empresa? ¿Cuándo podremos volver a una normalidad real? ¿Cómo nos va a afectar esto económicamente, psicológicamente, socialmente?

Pero para Sonia y su familia sólo hay una preocupación ¿saldrá de esta?…

Esta podría ser la historia de cualquiera, podría ser la mía, la tuya. Y, aunque es ficción, refleja de forma breve lo que muchos están padeciendo